sábado, 3 de diciembre de 2011

Silencio en la Sala

Cuando terminó la película, la audiencia petrificada quedó en silencio un momento, antes de marchar cabizbajos hacia la puerta de la sala. No era para menos, acostumbramos a salir sonrientes y escapando del tumulto sin ver los créditos que ruedan sobre la pantalla al son de una canción de despedida que acompaña la marcha final.

Con la película Silencio en el Paraíso de Colbert García, no sucedió así. Al final de la función, se acababa de enfrentar el público a un relato descarnado y frío, no usando estos términos en el sentido despectivo de la palabra, claro está. Muy por el contrario.

La película es una historia muy bien contada y con interesantes aciertos.
Vale la pena, señor lector, que abandone ahora mismo este texto si aún no ha visto la película y no quiere arruinar la sorpresa de cierre; o que asuma las consecuencias de su lectura.

El relato nos sumerge de principio a fin en un mundo desesperanzador y crudo en el que Ronald, el personaje principal es un antihéroe condenado a una vida de decepciones y frustraciones tempranas. Desde el inicio de filme, la narrativa nos conduce en una carrera vertiginosa hacia un pozo en espiral, en un descenso constante con ciertos picos que mantienen encendida una terca llama de esperanza en lo más profundo del espectador. El amor se acerca con delicados trazos a la vida de Ronald y el ideal de un final feliz se vislumbra a lo lejos.

A excepción de una felación infundada y reforzada en una escena con equívoco cierre de gag humorístico, y de la desastrosa actuación de Pedro Palacio en un papel de militar que más bien quería emular infructuosamente un gánster norteamericano de los años cincuenta; la película tiene una interesante narrativa, con una estética visual polvorienta que acompaña el infeliz trasegar de Ronald por su barrio y con una estructura que mantiene la tensión constante en el espectador.

A pesar de que es inevitable pensar que volverán los charlatanes sobre sus palabras diciendo con mirada de agobio que hemos vuelto a las mismas temáticas belicosas de la guerra nacional, me parece sumamente rescatable que se estén tocando llagas abiertas e historias ocultas que no han sido narradas, me refiero de paso a la magistral película de género “El Páramo” que menciona con sutil pero contundente mirada el conflicto de las masacres militares en el campo colombiano. Cabe decir, que algún militarista infame y enfurecido se despachó en improperios y hasta amenazas contra el equipo de producción de dicha película estrenada hace pocos meses. No vaya a suceder también con los creadores de Silencio en el Paraíso, que bastante se esforzaron para conseguir un relato oculto, desolador, desesperanzador, abrumador y bastante bien contado. 


Tráiler:

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